20 oct. 2006

TODO POR ANDAR PELÁNDOSELA


Recuerdo que estaba aplastado en el parque central, pelándome la verga. Era un lunes. ¿A dónde vas, mijo? ¡A dónde más podía ir por la gran diosa puta! Pues a buscar chance mama, a buscar chance. La maña pisada de estarle mintiendo a los viejos. Y fíjense muchá que por mierdas es que nos pasa cada babosada, según yo, pues. Porque luego uno está ahí de lo más tranquilo y cae un o una mierda que saber ni quién putas es, 1) a pedirte pisto porque no le alcanza pa’ la burra o porque anda bien pisado de la cruda, 2) a ver si le comprás una tarjetita y ayudás a no sé que organización mierda, 3) a evangelizarte y a hablarte pajas sobre el fin del mundo y los cuatro jinetes del Apocalipsis, 4) a ver si querés lustre, incluso cuando se da cuenta de que andás en chancletas, el muy mulita, 5) a simplemente casaquiar con vos, como si te conociera de algo o fueran cuates, etcétera. En fin, ese lunes, aburrido de pelarme la verga, llamé a mi traida y le dije que la iba a esperar ahí mismo, en el parque, y que no se fuera a tardar mucho. Aquea chambiaba y, para que yo no le hiciera camote por lo puta que era, me invitaba a tramar, a chupar y, de vez en cuando, me compraba libros de los caros y ropa. Yo feliz. En una de ésas, apareció un hijueputa, se me quedó viendo, medio me saludó con una sonrisita mierda y se me acercó. Era hueco. Yo, porque en realidá me pela la verga si alguien es hueco, le gusta hartarse la caca de su traida o se pone los calzones de su nana cuando va a una fiesta, lo había saludado un par de veces antes, como te saludaría a VOS lector o lectora, o como saludo a quien sea que me salude, pues. El típico “órale, mano” que no nos quita ni nos pone nada al decirlo.

Para no aburrirlos, resulta que el hijueputa llegaba con una su molestia, fíjense nomás. Ah no, el nene quería nada más y nada menos que me lo cojiera. ¿Saliste topado, váa vos?, pensé mientras lo miraba con ganas de zamparle un morongazo, pero al mismo tiempo, conteniendo la risa, porque al final, cagarme de la risa era lo que quería. No les miento. Se me declaró así, pelado. Me dijo que siempre le había gustado y que me invitaba a tomar algo a Riquis Bar, pero no ese día, sino que el jueves. Yo, guardando la compostura, le dije que buena onda por haberse fijado en mí, pero que sólo me gustaban las chavas y que cabal estaba ahí porque estaba esperando a una, que yo no era hueco. No, si no me gustan los huecos —me dijo—, me gustan los hombres, los machos, como vos. Mientras insistía, subiéndome la autoestima con ondas como: se ve que sos una gran persona, que sos educado, respetuoso, bla, bla, bla… pensé en aceptar. ¡Puta, qué hueco Rex, me la aguadás, mano!, dirá más del alguno de ustedes. Me pela la verga lo que digan, porque lo que estaba a punto de hacer era decirle va pues y después: 1) caer al Riquis el jueves, güevudo, 2) hartar y chupar de grolis; o sea, sangrar al pobre mula, pidiendo mojitos, güisquis y caipiriñas, especialmente, 3) darle algo de carreta, para que se lo creyera y siguiera desembolsando, 4) contarle que tenía deudas y ver si me prestaba algo de pisto, 5) orita vengo, no te vayas a mover de aquí, sólo voy al baño… pide otro más y después nos vamos, si quieres, ¿no? (nótese el tuteo), 6) aló, sí, don Esteban… sí, soy yo, Rex, estoy aquí en la esquina de la Muni, me pasa a traer o llegó yo a la Calzada… va, orita llego entonces. 7) aligerar el paso, encaramarme al taxi y ya, así de sencillo...

Pero no acepté, no porque tuviera miedo de que me fuera a verguiar después si me encontraba por ahí, sino porque me dio lástima. El pobre cerote lo único que hizo fue decir lo que sentía, güevudo. Ah, pero en Mulamala eso no se valora, eso vale verga, ¿verdá? Puta, eso sí que no muchá, al maldito ése hay que inflarlo a vergazos, por HUECO. ¿Por hueco o por expresar sus sentimientos? Desde esa vez me quedó la duda. ¿Quiénes pueden expresar libremente lo que sienten y quiénes no? ¿Qué requisitos se necesitan? ¿En dónde hay que ir a hacer cola y llenar la solicitú? Por la tarde, mientras nos echábamos un cigarrito con aquea (en esa época yo fumaba como cerdo, y ella más), después de un par de palitos y unas chelas, nos cagábamos de la risa del suceso. Decíamos que puta, cuánto tiempo mierda se tarda uno en ir a hablarle a un culito y cuánto tiempo más (pueden ser años) en declarárnosle. Y el cerote, pum, sin tanta mierda, en dos vergazos me habló y salió del apuro. ¿A cuántos majes más se les habría ofrecido ese mismo día?, nos preguntábamos también y la verdá es que sepa putas. Lo más cague de risa de esa tarde, y con esto quiero acabar ya, fue que, entre casaca y casaca, aquea terminó casi mandándome a la mierda con el pretexto de que tenía que encontrar chance ya, porque qué bonito chupar gratis y que sí, y que no, que así si no, que la gran puta. En fin, para contentarla, la volví a enpelotar y tuve a bien *%&+*k$p?*, porque sabía que le enculaba. Al día siguiente, aplastado otra vez en el parque, vino un viejo cerote a decirme que la Vírgen María era un invento de los católicos y que leyera tal cita bíblica y que sí, y que no, que mejor así, que la gran puta. Sin querer ser indio, agarré su maletín de cuerina y lo aventé a la quintísima mierda. Desde lejos, me voltié y vi cómo el pobre vejestorio se agachaba a recoger sus putos papeles, mientras espantaba a una quiotra paloma y maldecía el airal que estaba haciendo.

9 oct. 2006

CASAQUIANDO CON ALGÚN JOCH


¿Onde estás vos miel? En el chance. ¿Cómo aquihora salís? Tipo cinco, ¿por? No, es que para ver siba a ‘ber algo. Yo ando bien fichudo, cerote. Yo ando igual, pero ahí miramos qué putas. Yo, ya sabés. ¿No tiallamao el mierda de Rex? Rex se fue a la mierda, no siás mula. ¿A lo macho? Sí, cerote, me vas a decir que no sabías. No, te lo juro. Tu tata se fue hace como dos semanas. Ve, pues. ¿'Tonces? Yo ya te dije, si conseguimos alguien que nos patrocine, sí. ¿Llamamos al Guallo? Nah, ese cerote sólo mierdas es. ¿Por qué? No mirás que ahora dice que sólo güisqui chupa, pues. Su madre, que se vaya a la verga. Pues sí, lo mismo digo yo. Pasame a trer, pues. Tu madre, ir hasta allá me da güeva. Güevón más mierda, si andás en carro, jueputa. Sí, pero qué güeva, salí a la plazuela mejor. Siete y media entonces. Simón, más o menos. ¿Y qué onda con la Marisol anoche? Ni mierda, la pisada se agüevó a la hora de la hora. ¿Por qué pues? Ah, ya la tenía enpelotada, sólo para encaramarme. ¿Y qué putas? Salió con mamadas, tu amor. Me imagino. Simón, me dieron ganas de sacarla a vergazos. ¿Y qué hiciste? Ni mierda, me vestí y le di dos pesos pa' que se fuera en burra, como la gran puta. ¿Y ahora? No sé, me estuvo llamando, pero no le contesté. Es que esa pisada traido quiere. Traidos a la verga. A güevos.

Vos, ¿y te has comunicado con aquél? Un par de veces, nada más. ¿Y qué tal? Según yo, bien, pasiando. ¿Todavía escribe esa su mierda de blog? Ni idea, no he visto. Hubo un tiempo que andaba chichudo por eso, ¿tiacordás? Ah, simón, cague de risa. Yo sólo un par de veces me metí y leí una mulada de ésas. Yo igual, pero me daba güeva leer todo. Yo prefiero chatiar con unos mis culitos que leer esas sus mierdas. A mí a cada rato me preguntaba si ya ‘bía leído lo que acababa de poner. ¿Y qué le decías? Pajas, que simón, que estaban diagüevo. Pura mierda, jejeje. Es que puta, pobre el cerote, andaba ahí todo engasado. Simón, algo así. Puta vos, este dolor de ñola mestá haciendo mierda. ¿Para qué chupás, pues? Sí, cerote, tan mula, pero ni modo, era el cumple de este Félix. ¿Y no invitan va mierdas? Yo ni sabía, jueputa. No sabía, el güevo. Por Dios, ya miba a echar cuando me llamó su cuñada, que era una sorpresa y que la gran puta. ¿Y no me pudiste llamar? Yo pensé quibas astar ahí. Bueno, pela la verga, de todos modos esa mara no muy me agrada. Ya viste. Sí, pero puta. ¿Entonces? Nada, te voa ‘cer la pala con la goma, pues, qué pisados. Pero primero vayamos onde la Juani, a hartar algo. Nel, yo voa comer aquí en la casa. Comé mierda, pues. A vos como te da fiado, qué pisados. Ahí me la casaqueo yo, hombre. Culero mierda, sólo engasándola, jejeje. Aquea me quiere, vos, aquea me quiere. Taleguiado te va ‘cer el traido. ¿Qué traido? Si no tiene. ¿No anda con el cholo ese, pues? Nah, lo mandó a la verga y no le dio nada. Eso no sabía yo. Le gusta hablar por micrófono, dicen. Ah, puta, entonces sí, dale, cerote. ¿Y qué creés que estoy haciendo, pues?

Mirá, ¿y en cuánto te salió lo del putazo al carro? Me metieron la verga, fijate. Yo te dije que la aguantaras, que lo llevaras onde Maco. Muy carero ese cerote. Nada que ver, ahí te ‘biera salido más barato. Ora pa’ la próxima. ¿Sabés quien pegó centro? No, ¿quién? El mulae Tavo. ¿Así? Sí, cerote. ¿Quién te contó? Ayer casaquié con Tono y aquél me dijo. ¡No chingués! Sí, hombre, si anda todo agüevado, tu amor. A la, qué metidae nabo. No te digo pues. ¿Y quirá a ‘cer el mula ése? Sepa putas, la onda es quen su casa ya no lo tragan. Se pela la mara, váa. Entre más viejos, más mulas. Vos, ¿y ya vienen los convivios, váa? Tu madre, estamos en octubre. Vos decí que sí, hombre. Pero si vos ni vas a esas mierdas. ¿Quién dice que no? El año pasado ni llegaste, sólo pajas diste. Pero este año sí, hombre. Que te crea la vieja. Sin pajas, lostamos organizando con el Meme. ¿Quiénes vanir? Todo el hijueputal. ¿Y ya lostán organizando? Más o menos, queremos que sea en la finquita del Vladi. ‘Ta bien, ai miavisan. Bueno vos, te dejo porque ya me cago. ‘Ta bueno pues, yo voa salir a comprar un chicle porque ando con un chuchón pisado. Me imagino. Va pues, ai más tarzán entonces. Simoncho, ai revisás tu correo, te mandé un par de fotos. ¿Bush? Mínimo. Uhhhh. Va pecz. Órale. Órale.