25 nov. 2011

CUMBIA E INDITA: AHORA SÍ VA, MAJES. QUÉ CASUALIDÁ


Ah, puta, yo esa mierda ni probarla, mano, y esa música es de mucos, disculpá que te lo diga, pero es la verdá. Todavía me acuerdo del Carlitos Benavides, hijo de empresarios cobaneros y caquerito y medio el pisado. Llegaba a la Antigua de vez en cuando, siempre con un carro diferente (del año) y culitos garantizados. Una vez que unos cuates de Jocotesburgo y yo lo invitamos a echarse un par de pares con nosotros, lo que puse arriba fue lo que me contestó el caraeverga, así de claro y pelado. ¿Y todo por qué?, se preguntarán mis estimados lectores/as del Muladar. ¡Pues porque estabamos chupando Indita y oyendo cumbión pérez en el carro del Chinchivir! Sí, muchá, así fue la onda. Muchos pensarán: puta, pero sí ahora todos los pisados chupan Indita y oyen cumbia, ¿cuál es el vergueo? Pues el vergueo es el siguiente: esa vez que el Carlitos Benavides no quiso chupar con nosotros fue exactamente un 28 de diciembre de 1999. ¡Hace DOCE AÑOS! ¿Y?, seguirán pensando ustedes. Puta, todo hay que explicárselo como si estuvieran en Primaria, muchá. Pues lo que estoy tratando de decir es que a mí esa moda pisada de ahora (desde hace un año, año y medio para acá, aproximadamente) de que de repente a toda la mara le gusta chupar Indita y bailar cumbia ME PELA TRES CUARTOS DE MORONGA HEDIONDA (CON SU COLLARCITO EN EL CAPOTE, COLOR AMARILLO VÓMITO INCLUIDO, PARA NO PERDER ESA SANA COSTUMBRE) Y LOS GÜEVOS MANCHADOS DE CRIOLINA.

Ja, resulta que lo que chupábamos y oíamos los supuestos MUCOS, CHOLEROS, CORRIENTES Y PELAGATOS PUEBLERINOS ahora es de DOMINIO PÚBLICO. ¡Cómo da vueltas la vida vaaaa! Muchos dirán: puta, ¿y qué tiene de malo que de repente le guste a uno algo, pues? Siendo tolerantes con los que van del tingo al tango —gente casi siempre sin criterio y que, personalmente, no es de mi agrado, así, hablando lo que es, por no decir que me caen en la punta de la verga—, yo diría que NO tiene ni verga de malo. (A mí antes me daban ganas de guaquiar cuando mordía una aceituna o una alcaparra escondida entre un tamal y ahora me encantan esas mierdas). Lo que no puedo aguantar es la PRETENSIÓN PISADA de gente que dice que SIEMPRE ha chupado Indita y oído cumbia. ¡Gente como Carlitos Benavides que sólo Etiqueta Negra y Zacapita era! ¡Culitos fresas que les daba vergüenza saludarte si te veían meneando el esqueleto con alguna rolona de la Sonora Dinamita! ¡Burguesitos capitalinos que para no darse color y sentirse diferentes ahora oyen cumbia y hasta perreo! ¡Seudo jípsters que no saben ni lo que significa! ¡Intelectuales guanabis que no pudiendo llamar la atención con lo que hacen, tienen que recurrir al populacho! ¡Ishtos mocosos que nacieron en los 90s y que ahora ponen en su FB: Cumbiero de corazón! ¡Ja, eso sí que NO, muchá! Seré mula, pero ahí sí no me agarran, fíjense. ¡NADIE QUE HAIGA NACIDO EN LOS 90 PUEDE SER CUMBIERO DE CORAZÓN Y PUNTO! La mara dirá: puta, ese Rex se la lleva de exclusivo, vaa. No se trata de eso, muchá. Si escribo sobre el tema es porque viví en carne propia ese tipo de “rechazo”, esas miradas, ese “Osh, y esa música qué es, ¿usté?”, esos comentarios de gente que ahora se atora el hocico diciendo que chupa Indita (para sentirse más PATRIOTA) y que su mero engase es la cumbia, cuando hace años decía que esa música sólo era DE ALBAÑILES y que chupar INDITA era caer demasiado BAJO, y que para eso ya estaba el Bacardí o el Venado.

Que ahora vendan esa onda de Indita con Rosa de Jamaica y que la mara haiga descubierto a Rigo Tovar no significa ni mierda, muchá. En el fondo, el estatus social sigue siendo el mismo de siempre. El que no creció ni ha vivido en un determinado ambiente, raras veces puede sonar RIAL cuando se refiere a ese ambiente. Casi siempre, como pasa cuando leo comentarios de mara engasada (ahora sí, antes no) con la cumbia, por ejemplo, se nota FALSO, COPIADO, CHAFA. Una llamarada de tuzas. Yo crecí oyendo la música que oían mis hermanas, merengue, salsa y ondas así: Johnny Ventura, Wilfrido Vargas, Las Chicas del Can, Grupo Rana, Ensamble Latino, Banda FM de Zacapa, Banda Dimensión, etc. Ellas hacían los típicos “ensayos” y ése era el musicón que bailaban. En los almuerzos familiares, a parte del infaltable marimbón, sonaban LPs de La Alma Tuneca, Rigo Tovar, La Sonora Santanera, Pastor López, Bobby Pulido, Checha y su India Maya, Amparito Jiménez, César Augusto Hernández, La Sonora Dinamita, Grupo Brindis, Almendrado y otro vergazo de grupos musicales, marimbas-orquestas y cantantes que ya ni me acuerdo. El mismo ambiente musical emergía de los almuerzos a los que invitaban a mis señores padres cuando eran padrinos de bautizo, boda o primera comunión de conocidos suyos que vivían en las aldeas aledañas a Jocotesburgo, Pastores y La Antigua. La mayoría, gente humilde y de escasos recursos, pero que no se tentaban el alma para agasajarte con un pepianazo como de mil carnes y guaro en paleta. Ése es el ambiente al que me refiero: ahí no había pantomimas mierdas ni modas: la Indita corría por las venas de la mara y el musicón, casi siempre marimba-orquestas y cumbia, se sentía a flor de piel, como dirían los que se la llevan de poetas. Por otro lado, estaban las infaltables licas mexicanas. El mentado “cine de ficheras” con el que muchos de nosotros debutamos con las pajas. Zayas, El Caballo Rojas, Lina Santos, Angélica Chaín, Luis de Alba, La Pelangocha, Chatanuga, el Tun-tun y toda esa mara eran los protagonistas. Ahí sonaban grupos musicales de la talla de Chico Ché y la Crisis, Lalo y sus Descalzos, Laura León, La Sonora Maracaibo, etcétera. Y claro, también el musicón que te encontrabas en los puteros (de pueblo) y los Octavios que, en aquella época, eran casi regalados.

Y ese fue, al menos, parte del apostolado del Rex, muchá. Pero como les digo, les estoy hablando de hace, por lo menos, quince años. Y no muchá, no estoy hablando de exclusividad ni verga de eso, repito. Yo conozco a mara que creció, independientemente de en qué parte de Mulamala, en un ambiente parecido al mío y estoy seguro de que sabe a lo que me refiero, porque así fue nuestra niñez y nuestra adolescencia, y esa jocosidad que sólo chupar Indita (o cualquier aguardiente barato) y bailar cumbia, tropical o marimbas-orquestas fue la que mamamos en nuestro entorno. Por eso ahora me cae en la verga ver tanto revuelo pisado por querer llamar la atención haciendo público que… “al que no le gusta la cumbia, no está en nada, muchá” (@GaBrIeLiTo19. Buena onda, tuitero chapín, me gustan los videojuegos y soy bien chingón cuando me dan carreta, jajaja.). ¿QUÉSESAMIERDA? ¡O SEAAAAAA! Sáquenme la madre, pero para mí es otra muestra más de lo que son capaces de hacer las nuevas generaciones y las pseudos figuras populares: degradar las tradiciones con el afán de ostentar ciertos gustos impropios de su época y de su condición; en otras palabras, en términos de albañiles, ya que estamos: CAGARSE EN TODO LO QUE EL CREADOR HA HECHO EN ESTE VALLE DE LÁGRIMAS. Iba a decir: PASEARSE EN TODO, pero ante tal improperio cultural lo mejor son insultos, aunque se queden cortos. Y ya no sigo, muchá, porque del enojo me emociono y al final acabo haciendo una que no sirve.

Lo único bueno de todo es que no vivo en Mulamala, así me ahorro tener que presenciar tanta mierda junta, no vaya ser que se me pegue y está pisado, por eso mejor… ¡FELÍZ DÍA DE ACCIÓN DE GRACIAS, RIDÍCULOS DE MIERDA! ¡QUE LA CUMBIA Y EL AGUARDIENTE LES SEA ABUNDANTE, REVERENDOS HIPÓCRITAS! ¡AQUÍ TENGO UN SU PAVO BIEN RELLENO POR SI QUIEREN, ZORRITAS OLOROSAS A JAZMÍN PODRIDO! ¡ASCO DE PAÍS, ASCO DE GENTE! Son pajas, muchá, no pongan esa cara. Ya saben que yo así demuestro mi cariño, jajaja.

¡Adiós, tesoritos!

Pd. Ah, que conste, esto no tiene ni verga que ver con Básico 3 y el musicón que aquél se gasta, no sólo en los #miércolesdecumbia sino que en todo lo que hace. Aquí hay que reconocer el mérito artístico y creativo, sin duda. Mis respetos.

Imagen: Concierto cumbiero en Torero’s Discoteque, Antigua Guatemala, 2007. Archivo personal. Iba tan a verga que ni me acuerdo el nombre del grupo. Las reinitas estaban hechas un primor, eso sí.